Andan cerca de cinco millones de españoles, tantos como parados, dándole vuelta a la posibilidad de atracar a quienes justifican los robos. No debería resultar nada descabellado entender que planteen asaltar las cuentas y haciendas , por ejemplo, de quienes defienden el asalto a la propiedad privada.El ejercicio de chulería del jornalero metido a delincuente de poca monta en sus ratos libres retrata a un personaje que buscan su propio autor. La astracanada del tal Juan Manuel Sánchez Gordillo no pasaría de ser sólo una payasada más si no fuera por el efecto contagio que puede producir en todas las capas sociales. La actitud del alcalde de Marinaleda y diputado autonómico de Izquierda Unida es irresponsable, demagógica y trasnochada. Tan rancia y retrograda como esa imagen pública que proyecta y transmite de hombre desarrapado. Mide mal el señor Gordillo cuando al final lo que queda en la retina del ciudadano de a pie es el retrato de una  especie de haragán ideológicamente anclado en otro tiempo muy remoto. Asalta cadenas de supermercados de empresas que generan miles de puestos de trabajo al grito, estampado en las camisetas, de “Andalucía libre”.

¿Libre de qué? ¿Libre de quién? Acaso de una pandilla de matones de nuevo cuño que amparados en su ideología rompen el principio más elemental del respeto a los demás. Cuenta Sánchez Gordillo con la convicción de que la demagogia cala en algunos estratos sociales. Y puede tener razón. Siempre hay un tonto que se apunta a la fiesta para salir en la foto. No podía faltar el tal Willy Toledo,- ¿actor?-, que se autoinculpa en plan héroe revolucionario. Es curioso pero siempre que aparece en escena este personaje provoca la sensación de que vivimos en un país donde no cabe un incompetente más. Bueno sí…alguno hay. Siempre puede dar la sorpresa el hombre que condenó a su coalición de partidos a una travesía del desierto que redujo Izquierda Unida a un puñado de diputados que podían viajar en un solo taxi. Gaspar Llamazares, -el hombre que aspiró a ser presidente de España como cabeza de cartel de IU-, defiende y ampara los asaltos. Imagino que en la misma medida también entenderá que alguien pueda aspirar y hasta reclamar parte del capital de 300.000 euros reconocido por el propio parlamentario. “El Intruso” también supone que Llamazares estuviera a punto de compartir y socializar sus 6.000 euros mensuales que cobra como diputado nacional. Sería lógico deseable y comprensible que alguien que justifica los robos comparta su salario, sus ahorros y hasta sus propiedades. ¿O No, señor Llamazares?

ELLAS

Ellas han salvado el honor patrio en unos Juegos Olímpicos que dejan un balance muy mediocre entre los chicos. Las mujeres han salvado al  equipo español y lo han hecho en disciplinas que están fuera de todos los focos mediáticos durante los cuatro años que separan los Juegos. Nuestras chicas compiten en la piscina, en los campos de regatas, en los canales de piragüismo, en los tatamis o en los polideportivos con la solvencia antaño reservada a los varones.

Ellas están marcando el camino en un momento donde el pesimismo amenaza con atrapar al más pintado. Lo peor de los Juegos de Londres para España es la pobreza de resultados masculinos en algunas disciplinas con gran trayectoria olímpica. Lo mejor, la certeza de que las mujeres españolas han venido para quedarse en cualquier competición internacional de élite. A este paso serán los chicos los que reclamen la paridad en nuestro Deporte.  Y menos mal que el sabor de boca mejoró con el impecable ejercicio de competitivdad que nos regalaron los jugadores de baloncesto. Mal por su actitud ante Brasil  y muy bien por su partidazo ante el “Dream Team” del Siglo XXI. Fue una plata dorada que encumbró todavía más a uno de los mejores deportistas de nuestra historia. Ver a los americanos rendir honores, uno a uno, a Pau Gasol no tiene precio.