No puedo entender la vida sin la lectura. Y ahora que tengo hijos me obsesiona que también se enamoren de los libros. A mi me encantaban “Los Cinco”, me sentía uno de ellos, me apetecía comer pastel de carne y beber cerveza de jengibre (y eso que no tenía ni idea de qué era), quería vivir en Villa Kirrin y descubrir misterios…

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Me leí los 21 libros de la colección y  ahora he encontrado una web en la que podemos descargar “Los Cinco” o mejor comprarlos para poner perdidas sus páginas de nocilla o mermelada. Con ellos me hice lectora compulsiva y comprendí lo que significaba engancharse a una buena historia. He sondeado a mis amigos y la mayoría también recuerda con cariño a “Los Cinco”, y las historias de Julio Verne y novelas como “Moby Dick” o “La Isla del Tesoro”. Si os fijais nada de lo que nos pedían leer ni en EGB ni en BUP. En séptimo tocaba nada menos que “Viaje a la Alcarria” de Cela, y había que enfrentarse a “La Celestina” y sólo teníamos el consuelo de “El lazarillo de Tormes”, esa especie de “Guillermo el travieso” en versión culta. No sé quién elige los libros que hay que leer en el “cole” pero la selección es tan absurda como pretender que a los 6 años se ame “Ciudadano Kane” sin pasar antes por “Buscando a Nemo”.

MAFALDA

 

Hay datos esperanzadores. La Federación de Gremios de Editores de España realiza desde el año 2000 el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros. Un 83% de los críos de entre 10 y 13 años leen al menos una vez al trimestre  en su tiempo libre (sin que nadie se lo ordene) y el 75,1 % declaran leer al menos una vez por semana. Casi la mitad usa el formato digital y sus preferidos son Gerónimo Stilton, El diario de Greg y Kika Superbruja. ¡Benditos sean todos ellos si logran que un niño esté deseando llegar a casa para LEER!

 

GARFIELD

Dicen los expertos que “los lectores se hacen” y que si los padres no leen es difícil que los hijos lo hagan. A eso se añade que hoy en día a las “letras” le ha salido un enemigo poderoso “los bytes”. Es difícil que los “peques” elijan los libros si tienen otras opciones como la consola o la tele. Ahí entramos los padres. Creo que hay que tener paciencia y motivarles, y buscar libros adecuados y divertidos y leer con ellos para que dentro de unos años también tengan una buena respuesta cuando les pregunten ¿Qué libro te encantó de pequeño? ¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!