Por Olga Gutiérrez.

Menuda torpeza la mía, no darme cuenta de mi parecido con ella. No es que tenga el ego por las nubes, sino que aunque parezca difícil de creer Julia Roberts y una servidora somos iguales. Somos mujeres otoño.

La actriz y yo compartimos el color de ojos (marrones) , el pelo castaño y la piel cetrina (el resto de comparaciones me las ahorro). De ahí que pertenezcamos a la misma estación.  Nos favorecen los colores tierra, camel, beige, chocolate, verde,  coral,  naranja y melocotón.


Tenemos más similitudes de las que pensaba… Así que estaba dispuesta a salir de la Suite de Germinal (donde he aprendido qué estación soy) convertida en una auténtica Pretty Woman.

 

El primer paso del proceso de chapa y pintura es hidratar la piel.  Para ello aplicamos con una brocha de lengua de gato y a golpecitos un revitalizador para la piel.

Consigue que nuestro rostro esté suave, terso y sin rastro de cansancio.

A continuación, aplicamos la base de maquillaje.  Quizá tengas la errónea idea de que debes elegir un tono que te dé color. Decántate por un tono lo más similar posible a tu color de piel.  Huye del efecto máscara y pasa la brocha también por las orejas y el cuello.

Es el momento de iluminar tres puntos fundamentales del rostro aplicando maquillaje de un tono menos al de la base. Extiéndelo con pequeños toques formando una C desde la parte superior de la ceja hasta el final del pómulo. También aplica un punto de luz bajo el labio inferior,  en la hendidura de la barbilla.

 

 

Y para subir el tono de tu rostro extiende una fina capa de polvos de sol por toda la superficie de la cara.

Antes de meterte de lleno con los ojos, es necesario que calcules la regla de los tres ojos. No temas, no se trata de un problema matemático de dígitos y fórmulas. Es muy sencillo. Mírate al espejo: si entre tus dos ojos  no hay espacio como para un tercero, tienen tendencia a juntarse. Usa eyeliner desde el punto más elevado de tu párpado hasta el rabillo del ojo.

Si por el contrario crees que entra más de un ojo, tienen tendencia a separarse. Dibuja la raya del eyeliner desde el lagrimal. Aplica un color que se corresponda a tu estación (en mi caso me decanté por el  morado) y pon la guinda a tus ojos con la máscara de pestañas…

 

 

Para terminar permítete un ligero rubor gracias al blush. Atención, que he dicho un ligero rubor… Olvídate de cargar la brocha…  y pon un toque de color con la barra de labios.

Siempre me ha parecido que ser tacaño es de muy mal gusto… Sin embargo, a la hora de maquillarte la máxima debe ser: “menos es más” .

El resultado