Razones humanitarias alegan. Razones humanitarias para sacar de la cárcel al asesino de tres guardias civiles y carcelero de José Antonio Ortega Lara. Salen a la calle en masa para esgrimir sus “razones humanitarias” y reclamar un trato de favor para el tipo que intentó dejar morir, enterrado en vida, al funcionario de prisiones. Josu Uribetxeberria Bolinaga es uno de los etarras que colaboró en el secuestro más largo de la historia de la banda asesina. Los terroristas retuvieron en un infame zulo, durante 532 días, a un hombre que recuperó la libertad, hecho un guiñapo humano, gracias a la investigación de la Guardia Civil y a un golpe de fortuna. Cuando el tal Bolinaga fue detenido negó que en el lugar del secuestro estuviera Ortega Lara. El hombre al que jalean y convierten en héroe y mártir los militantes y simpatizantes de la izquierda abertzale es el mismo que pensaba dejar morir, en lenta agonía y bajo tierra , a un modesto funcionario de prisiones.

 

Razones humanitarias lo llaman. El tal Bolinaga está condenado a 200 años de cárcel por varios asesinatos y un par de secuestros. No lleva mucho tiempo en la cárcel. Al menos no lo suficiente en función de sus delitos pero saldrá pronto porque padece una enfermedad terminal y, sobre todo, porque los demócratas sí entienden de las verdaderas razones humanitarias. Resulta vomitivo y bochornoso presenciar cómo miles de cómplices del terror se echan a la calle esgrimiendo “razones humanitarias” para beneficiar a asesinos y secuestradores que desconocen el significado de palabras como clemencia o libertad.

 

 

Resulta indignante su capacidad de manipulación sin límites y su falta de complejos para humillar a las víctimas. Pero con todo, los que estamos al otro lado del terror sí entendemos de razones humanitarias para que un despojo humano pueda disfrutar de sus últimos meses de vida en libertad. Ni se arrepentirá, ni pedirá perdón pero allá él y la hornada de miserables que le jalean.

ESTRELLAS ESTRELLADAS

 

 

Diseñaron la comparecencia como estrellas que se sienten. La anunciaron para poco después del mediodía pero no renunciaron al directo de algunos informativos pasadas las tres de la tarde. Demasiada morriña para Baltasar Garzón acostumbrado a sentirse protagonista más allá de sus dislates judiciales. El otrora juez estrella tiene una papeleta muy, muy difícil en su defensa de Julian Assange. Un “hacker” disfrazado de periodista acusado de una violación y de un delito de agresión sexual. El futuro del responsable de Wikileaks no parece demasiado halagüeño a la vista de las acusaciones y delitos que le imputan y de las amistades que profesa.

 

De abogado defensor tiene a un hombre familiarizado con las derrotas de un tiempo a esta parte. Y de “amigos” al bloque bolivariano liderado por Chávez con Correa de palmero. Ecuador, Venezuela, Cuba, Argentina….Todos ellos países muy demócratas y defensores de la libertad de expresión ¿verdad señor Assange? Juzgar su aportación al periodismo y a las libertades merece capítulo aparte para un individuo que va de error en error. Viaja en mala compañía y eso nunca fue bueno.