No. Este post no es de belleza. Es de bolsos. O mejor dicho, de organizadores de bolsos. Y sí. Le he pedido permiso a Uxía, de El Vestidor. Y lo ha entendido. Tenía que redimirme de alguna manera. Sacarme la espinita.

Hace unos dos años, llevada por la búsqueda del orden perfecto, decidí comprarme un organizador de bolsos.
Hasta ahí todo normal. “Compra-capricho-compulsiva”.
No habría habido daños colaterales (salvo en mi bolsillo) si no fuera porque convencí a todas las mujeres que trabajan conmigo para que se compraran uno. No lo recuerdo ni quiero recordarlo, pero creo que fueron unos 10… 
Este era el modelo.

 

La realidad es que dos años después ninguna lo utiliza. Ni siquiera yo. Asi que, obviamente, algo no debió funcionar. Yo creo que fue el tamaño, demasiado grande. Al final tenías un bolso desordenado dentro de otro.

Pido perdón. Juro (con los dedos cruzados) que no volveré a intentar convencer a nadie de que me siga en mis compro-pruebo.
Ahora voy a pecar..pero yo sola. La idea me parece tan buena que no puedo renunciar a intentarlo otra vez y creo que ahora voy a acertar. Estreno mi Pouchee.

Mucho más manejable, más discreto.
Yo voy a empezar por el más pequeño, del tamaño de un sobre más o menos.

En su página web hay ejemplos de como “organizar el organizador”. Buena idea. Y los precios no están mal..A partir de 20 euros.
Por si no os habéis dado cuenta os lo digo yo. En el Pouchee pequeño no cabe la cartera…es obvio. Pero casi mejor. El monedero por un lado…y todos los objetos inútiles por otros.
En unos meses veremos si esta vez he triunfado y supero el fracaso estrepitoso del anterior organizador.
Por cierto..¿dónde estará?