Llega un puente largo y me resisto a que sólo exista Halloween. Todos hemos sido niños y pudimos ser felices sin pedir caramelos a los vecinos y sin haber oído hablar de trucos y tratos. Evidentemente los “peques” se lo pasan bien dando sustos pero os propongo, para otro de los días de fiesta, un plan diferente. Qué tal si lleváis a los peques a conocer el hogar del ratón más atareado del mundo, por encima incluso de Mickey Mouse, un ratón capaz de entrar en todas las casas y despistar al gato más listo, una especie de 007 de los ratones con nombre castizo: Ratón Pérez, Ratoncito para los amigos.

Hasta Google se rindió a los méritos del Ratoncito Pérez con un homenaje al creador del personaje, el escritor y jesuita jerezano Luis Coloma. Le dedicaron un doodle que triunfó en las redes sociales.  Coloma se hizo famoso con la novela Pequeñeces, una sátira social que revolucionó a su generación porque describía a la alta sociedad como viciosa y mundana. Era defensor de la Restauración de los Borbones y a finales del siglo XIX le pidieron que escribiera un cuento para Alfonso XIII que tenía 8 años y se le había caído un diente (imagino que no era el primero). El jesuita creó entonces  al Ratoncito Pérez que se hizo muy popular entre los niños españoles e hispanoamericanos. Si vivís en Madrid o pensáis hacernos una visita os propongo llevar a los “peques” a conocer el Museo del Ratón Pérez

No os hagáis grandes expectativas es un local pequeñito en el que una chica voluntariosa cuenta la historia con entusiasmo a los niños. La visita dura media hora y cuesta dos euros y medio pero a mis hijos y sus amigos les encantó.

Dentro hay cuadros, libros de principios del siglo pasado (con las aventuras del ratón) y una gran maqueta de la caja de galletas en la que vive el “Pérez” con todas las habitaciones decoradas hasta el mínimo detalle.

En la tienda podéis comprar cajitas en las que colocar el diente para que lo encuentre el ratón y los certificados de haber visitado el museo.

Y ya que el Museo está en la calle Arenal, el plan sigue visitando la chocolatería San Ginés, la más famosa de España que abrió en 1894 y acaba de poner una pica en China con un local en Shangai. ¡No os cuento cómo están los churros, las porras y el chocolate!. Y es curioso ver las paredes llenas de fotografías de famosos del último siglo.  Y para terminar  un paseito por la Puerta del Sol para ver “el reloj de las uvas” como dice mi hijo. Les hace mucha gracia reconocer el edificio que luego ven en Nochevieja por la tele. Hala, a divertirse…