Lo vi primero en un puesto de souvenirs de Key West ,- uno de los paraísos de este inmenso país, elegido por Hemingway y otros, para olvidarse del mundo- y me lo volví a encontrar en Washington DC. Y pensé:”esto va a ser.” Y lo compré.




Es mi nuevo lema: vive la vida en chanclas. Tómatela con calma y disfruta de las cosas pequeñas. Porque nada es tan grave ni tan importante. Esta sensación tengo cuando ando en flip flops, un calzado de lo más extendido aquí y que las americanas se plantan en los pies sin necesidad de que sea verano o vayan a la playa.


Otra prueba más de su sentido práctico de la vida. Sin complicarse. Haz lo que tengas que hacer lo mejor que sepas y cuanto más cómoda vayas, mejor para ti y tus pies. Andar en chanclas, además, no tiene porqué ser vulgar. Y luces pedicura.



Seguro que Uxía, de El Vestidor, ampliaría este post hablando de las últimas tendencias de un calzado al que no se resisten las marcas ni la moda.



De momento, sólo pretendo arrancaros alguna sonrisa de optimismo y que la filosofía flip flops os ayude en la vuelta al trabajo, al curso, a las preocupaciones y la rutina. Y más en tiempos inciertos.



En “How to live in flip flops” la escritora americana Sandy Gingran le pone imaginación, humor y sentido común a que el día a día sea más llevadero y grato, sin tener que estar esperando siempre a las próximas vacaciones.



Ya lo dice ella…”A life in flip-flops is a cheery life (it’s hard to take ourselves seriously when our shoes make funny noises). It’s a slow life (difficult to run in such flappy shoes). It’s easy and sunny. It’s a life as silly and sweet as the designs upon our feet”…


“La vida en chanclas es alegre. Es difícil tomarnos muy en serio a nosotros mismos cuando nuestros zapatos hacen un ruido divertido. Es una vida tranquila. Es complicado correr con estos zapatos. Vida fácil y soleada. Tan sencilla y dulce como el diseño que llevamos en nuestros pies”



Ya sabéis, miraros a los pies y pensad. Quizá es lo que ha hecho Obama antes de irse de vacaciones 9 días. Sólo 9 días. Mucho para algunos, con la que está cayendo. Pero hace bien. Todos necesitamos parar y olvidarnos durante un tiempo. Aunque me da que el presidente de Estados Unidos no desconecta por más flip flops que ponga a su vida.