Ni en sus mejores sueños los científicos pueden crear una tecnología que imite al cerebro humano. Lo digo después de ver a este niño de 5 años y esta semana que se celebra el Congreso Mundial de Móviles en Barcelona. Cada vez los dispositivos son más sofisticados pero la mente de un hombre/mujer inteligente es inimitable. Ya veo a los de la CÍA tratando de fichar al chaval.

 

Basta observar a un crío para darse cuenta de que sus cerebros son de nueva generación, son tecnológicos. Los últimos datos aseguran que el primer teléfono móvil les llega a los siete años. Según una encuesta de Mobile Phone Check, realizada a 23.000 personas, los padres compran móviles a sus hijos muy pronto por motivos de seguridad y porque sus compañeros también lo tienen. Lo curioso es que hace 10 años el primer móvil se regalaba a los 13. Lo alucinante es lo pronto que aprenden a relacionarse con los dispositivos más sofisticados.

 

Pero no sólo ha cambiado la edad a la que los niños consiguen su primer teléfono, también ha cambiado la información que tienen sobre los distintos modelos. Adultos encuestados de entre 25 y 30 años coincidieron que su primer móvil fue un Nokia 3310, y el 86 por ciento de ellos admitieron que tuvieron que “obligar” a sus padres a que se lo comprasen.

 

En cuanto a los menores, dicen los expertos que no se recomienda comprarles un móvil antes de los 12 años y lo mejor es retrasarlo hasta los 14 o los 16. La razón es que entre los 11 y los 13 carecen de criterio para usar adecuadamente el móvil. Se puede dejar que hagan uso del móvil familiar de forma esporádica y, en la medida de lo posible, cuando estén acompañados de un adulto. A los 16 ya podrían tener teléfono propio aunque con límites de consumo y de uso para que sólo lo utilicen el fin de semana o cuando salen solos de casa. No se les debe dejar el móvil entre semana, ni que lo lleven al colegio. Esta es la teoría, a ver qué tal os va en la práctica con vuestros críos y no tan críos….