Hola chicas. Lo malo, o lo bueno de lastransparencias, es que activan y de qué forma la imaginación. “El Intruso” es de los que prefieren lo insinuante o sugerente al desnudointegral. Un vestido corto o un escote generoso representan la sutileza de lahermosura. Y no es un rechazo a la desnudez. Sólo un elogio al erotismo.
Quizás por eso no me guste el ejerciciode “despelote”  yexhibicionismo público que supone lapublicación del patrimonio de nuestros políticos . 

Prefiero imaginar sus vidasa entrar en ellas. Me importa un pimiento saber si Rajoy tiene cuatro casas y600.000 euros. Y que Rubalcaba haya sido capaz de amasar un millón de euros. Yque Zapatero gane menos de 60.000 euros al año netos como gobernante de todo unpaís. Podría vivir perfectamente sin saber que el líder de Izquierda Unida hasido capaz de ahorrar 300.000 euros e invertirlos en fondos  quegestionan las mismas agencias que mueven los mercados tan vilipendiados por elpropio Llamazares.  

Lo único que me importa, de verdad, essaber si ese dinero lo han conseguido de forma legítima y sin atisbo de corrupción. Lo demás es artillería para un paísde cotillas, porteras y chafarderos. Un país que se pasa de revoluciones conmás frecuencia de la debida. Sonroja ver parte del cine de la transición dondeel arte del erotismo se sustituía por elchabacano destape. 

Algo parecido ocurre en la política. Se nosva la mano y pasamos de la elegante transparencia al “streaptease” integral. Porquepuestos a exigir, ¿Porqué sólo deben publicar su patrimonio los parlamentarios?¿Y los jueces? ¿Y los gestores de las empresas públicas? ¿Y los periodistas queintegran un gremio empobrecido y embrutecido por los pesebres?

UN POCO DE FÚTBOL

 

“Está Liga es una mierda”. Y sequedó tan ancho. Quien lo dice es el mismo tipo que hace menos de tres añosengolaba la voz y sacaba pecho para proclamar a quien le quisiera escuchar queel Sevilla tenía la mejor plantilla de España. Pues no, señor Del Nido. Ni elSevilla era entonces el mejor equipo, ni la competición española es ahora unaporquería. La Liga tiene la suerte de tener a los dos mejores clubes del planetapero eso no basta para santificar que la competición está empobrecida yadulterada por el reparto de los derechos televisivos. Quienes se quejan ahorade la parte del trozo de la tarta que les toca en suerte son los mismos quefirmaron el contrato hace pocos meses. ¿Qué ha cambiado? Nada. Sólo lairrupción de un populista -otro más en el mundo del fútbol-, que intentadesviar la atención. Y a su rebufo, una pléyade de dirigentes que se apuntan alcarro por si acaso les cae algo. 

“El Intruso” cree, de entrada, queel sistema actual es el más justo. Se lo lleva crudo quien lo genera. Y hoy porhoy lo que se dice vender sólo lo hacen el Barça y el Madrid. 
Y para quienesdicen que la culpa del éxito es sólo del dinero que repasen la lista de chavalesde la cantera que juegan, por ejemplo, a las órdenes de Guardiola. Que no loscuente con las dos manos porque faltan dedos. Y por mucho que se empeñenalgunos, nuestra Liga no será un paseo militar para los dos grandes. Puede quesea bipolar pero más de uno tendrá algo que decir. El primer aviso lo dio laReal Sociedad. El segundo estuvo en un tris de llevar la firma del Getafe.Clase media a beneficio de la competición.