Menos el calendario, todos nos habíamos dado cuenta de que (leer canturreando)… ¡ya toca que llegue el frííííoooo!. Los adultos íbamos improvisando como podíamos pero con los niños es más complicado. Y ahora, después de tanto calorcito, hay que abrigarles. Mi madre siempre me hace sentir como si les llevara semidesnudos. Pero ¿qué quiere esta mujer? ¿qué se me derritan? Que hablen los pediatras…

Antes de entrar en materia, la prueba de que proteger a las “crías” del frío, o de lo que sea, es puro instinto. A ver quién ve este vídeo sin soltar un ¡oooooooh! o un ¡qué monada!



¿A qué sí? ¿A qué es genial? Bueno, vamos al asunto. 
Los bebés más pequeños necesitan más calor porque, para decirlo claramente, no les funciona bien el “termostato”. Su porcentaje de agua corporal es mayor y su sistema de autorregulación aún es inmaduro. Los pediatras aconsejan abrigarles con una o dos prendas más que a un adulto. De los tres meses al año basta con una prenda más y les vestiremos como a nosotros a partir de los doce meses. Pero lo mejor es que estéis atentos a este vídeo que lo deja todo muy clarito.

Hay que tener también en cuenta que lo peor son los cambios de temperatura. Nada de tener la calefacción a tope en casa y luego sacarles al parque si está helando. Tampoco es buena idea llevarles abrigados y dejarles con la misma ropa cuando entramos en un centro comercial donde parece que estamos paseando por el desierto de Almería.
Y no me digáis que no habéis visto casos de éstos, que yo a veces he estado a punto de quitar la bufanda a un bebé mientras sus padres se probaban ropa en Zara…


Otro día hablamos de cómo abrigarles por la noche para que no pasen frío. Os dejo con este método infalible para que los “peques” aprendan a ponerse el abrigo ellos solitos. No falla.