Es lo que tiene acceder a cientos de canales. Vas de uno a otro hasta que algo o alquien te engancha. En este caso no daba crédito. Nancy, una abogada jubilada, vivía con su marido y 250 periquitos en la misma casa. Lo contaba el canal “AnimalPlanet” que abordaba el problema de lo que en Estados Unidos llaman “animal hoarding”, es decir, el síndrome de Diógenes pero con animales.



Nancy nunca había tenido mascotas. Tampoco quiso hijos. Al jubilarse se retiró con su marido a un lugar de Nevada y él le regaló una pareja de periquitos. Ella se volcó en ellos hasta la obsesión y llegar a tener 250, todos en su casa. Lo que se dice, un cariño compulsivo y enfermizo que la aisló del mundo y de los suyos. Y su marido pidió ayuda.

Nancy se resistió. Los periquitos eran su vida misma y así lo dijo delante de las cámaras y de su no resignado esposo. Su tesón por ayudarla y el trabajo de una psicóloga hicieron que entrara en razón y donó su zoo particular a un centro de conservación cerca de Las Vegas. Podía ir a visitarlo y seguir en contacto “contenido” con sus crías voladoras.

La de Nancy no es la única historia alucinante de acumulación de animales, un desorden psicológico o mental, que en muchos casos denota, según los psicólogos, carencias afectivas, soledad y un malentendido amor por los animales.



Las consecuencias son fáciles de adivinar. Problemas de salud para animales y personas, de higiene, de convivencia y amenaza la propia vida del “acumulador” cuando lo que tiene son, por ejemplo, especies venenosas.
Lo más común es acumular perros y gatos, pero también pájaros, roedores, serpientes, conejos…o los que tienen ejemplares de todas las especies. Una realidad que supera cualquier ficción y termina rompiendo relaciones y familias.



Se calcula que en este inmenso país, aparecen de 900 a 2.000 nuevos casos de “animal hoarding” al año según la Asociación Americana protectora de animales.

http://animal.discovery.com/tv/confessions-animal-hoarding/

Esta es la web del canal que me ha descubierto este nuevo y angustioso mundo de la obsesión y la adicción por acumular animales.No sé si en España tenemos casos cómo éstos, pero nunca los había visto antes.