Seguro que todos en algún momento hemos tratado de imaginar como será el futuro, pero cuando hablamos de tecnología, la cosa se complica. Cada año una conocida marca de electrodomésticos realiza un concurso para que diseñadores de todo el mundo aporten sus ideas. De momento son solo eso: ideas, conceptos… pero ¿quién sabe? ¿llegaremos a ver alguno de estos ingenios en nuestras cocinas? Aquí tenéis los finalistas del Electrolux Design Lab.

 

El diseñador chino Wen Yao Cai nos propone una cafetera con memoria capaz de recordar cómo queremos el café.  Tan solo hay que colocar la mano sobre la superficie, y la máquina hará el resto.

Hay que reconocer que su apariencia futurista resulta de lo más atractiva.

 

Esta otra propuesta de Julian Caraulani, me convence algo menos: el Smart Plate, un dispositivo que nos ofrece la posibilidad de escuchar los sonidos asociados a aquello que estamos comiendo para completar el circulo de los sentidos.

Sinceramente, no sé si quiero escuchar el pío pío de los pollitos mientras el hinco el diente a un muslito asado…

 

Lo que nos propone esta pequeña pecera de Yunuén Hernández es jugar a ser Ferran Adrià. Si os soy sincera, no sé de qué va esto de la cocina molecular, pero hay que reconocer que el cacharrito impresiona. Si además es capaz de elaborar platos “como Dios manda”, pues va a resultar interesante…

 

 

Una nevera completamente integrada en la pared. Es lo que oculta esta especie de colmena ideada por Ben de la Roche. Aquí todo está parcialmente a la vista, sin necesidad de abrir la puerta del frigorífico. Claro que muy herméticos, los huecos no parecen… No sé si me convence…

 

 

 

Este otro artilugio de Lisa Frodadottir Låstad sí parece algo más útil: Se trata de un removedor automático, que además se recarga gracias a la inducción de la vitrocerámica. Simplemente lo colocamos en la olla o sartén que queramos remover y listo.

¡Adiós a la bechamel grumosa y a la pasta pegada!

 

Y he dejado para el final el más futurista de todos los diseños y también -por qué no decirlo- el menos creíble: el Aeroball de Jan Ankiersztajn. Se trata de unas pequeñas bolas capaces de flotar en el aire al mismo tiempo que lo filtran y purifican. Su propósito es eliminar los molestos olores que permanecen en el ambiente cada vez que cocinamos determinados alimentos.

¿Os imagináis, atacar sin miedo una estupenda parrillada de sardinas en casa sin que nuestra pituitaria nos recuerde tamaño evento varios meses después?