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Impresionante cómo se puede caer tanto y tan rápido. Un día te alaban, eres una auténtica estrella y al día siguiente nadie quiere relacionar su marca o nombre con el tuyo o tu imagen. Ha pasado algo, o se ha sabido algo y se cae el ídolo. La vida misma, me direis. Suele ocurrir pero el caso de Paula Deen me ha impactado. Y todo, por la “n-word”, que dicen aquí, una palabra que oirla ofende y a quien la dice le puede costar muy caro…

Puede que a la mayoría, el nombre de Paula Deen no os diga nada, pero aquí en Estados Unidos es toda una celebridad. Una cocinera de prestigio, dueña de varios restaurantes, dos de los más importantes en Savannah, Georgia, -me encanta la ciudad, por cierto-, autora de catorce libros de cocina de mucho éxito y con un programa en la televisión, muy reconocido por la crítica y muy seguido por la audiencia.

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Pues bien, después de tanto éxito y de estar en la cresta de la ola gastronómica y popular, a sus 66, Paula Deen está pasando esta semana por un verdadero calvario. Le preguntaron en una entrevista si había dicho alguna vez la “n-word”. Y ella dijo que sí. La “n-word”, es una forma de referirse a la palabra “nigger”, o sea, negro, pero en el sentido más despectivo que pueda haber. Un verdadero agravio, un insulto que a la población afroamericana le recuerda los peores episodios de su historia en este inmenso país. Deen explicó que había usado este apelativo con su marido para referirse al atracador de un banco, que fue hace mucho tiempo y que no lo decía desde entonces.

Su declaración ha causado una auténtica conmoción. Tanta, que la cadena de televisión que emite su programa ya ha dicho que no le renueva el contrato. Y parte de las grandes marcas que lo patrocinaban o se anunciaban en su espacio no han tardado en comunicar que también se retiran. Empresas tan potentes com Walmart o  Target que han decidido no estar vinculadas a la marca Deen.

Además de lo que Paula reconoció haber dicho, también ha trascendido que una de las empleadas de su empresa de restauración ha demandado a ella y a su hermano por discriminación racial y sexual en el puesto de trabajo. Según contaba la agencia Reuters, citando el contenido de esta demanda, Deen dijo a sus trabajadores que la boda de su hermano  tenía que ser como “en una auténtica plantación del sur…Lo que me gustaría es ver a un grupo de “little niggers” llevando camisas blancas de manga larga, pantalones cortos negros y corbatas negras, como en los tiempos de Shirley Temple…”

Ahora entendereis mejor la que se ha montado. Y más en un país como éste, con una historia tan reciente y tanto sufrimiento para los afroamericanos. Un país que no tolera este tipo de meteduras de pata porque quizá demuestran que hay algo más serio detrás. Un país en el que con estas cosas no se bromea ni medio segundo. Han causado demasiado dolor hace demasiado poco.

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Así que la estrella de la cocina sureña ha dejado de brillar esta semana. Ha pedido perdón por el daño que ha causado. Ha dicho que se están diciendo cosas sobre ella que no son verdad y, desde luego, ha dejado claro que nunca ha sido, ni es racista. Lo hizo entre lágrimas en una entrevista en exclusiva en el programa “Today Show” de la cadena NBC. ¿Verdad o puesta en escena para salvar su imagen?. No parece haber convencido a los que le han retirado su apoyo y son unos cuantos e importantes. Paula Deen se queda sin programa a partir del próximo mes y sin algunos de sus potentes anunciantes. También la ha dejado la editorial que iba promocionar su último libro, que por cierto, antes de salir a las librerías ya se había convertido en el número uno de ventas por Amazon.

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La cosa es seria. O al menos lo parece. ¿Es este país especialmente sensible con estas cosas? ¿Exageran con la reacción? Sorprende la que se ha montado cuando otros casos no parecen causar el mismo efecto. Por ejemplo, con el nombre del equipo de fútbol americano de DC, los “redskins”, un nombre ofensivo e insultante para los indios americanos que desde hace tiempo piden que se cambie, incluso han llevado este asunto ante la Justicia. De momento, no parece haber mucha voluntad de hacerlo.

Difícil equilibrio entre tanta sensibilidad. Vivir en este inmenso país da otra perspectiva. Quizá Paula Deen cometió un error y lo está pagando caro. O tal vez sea ella así. La verdad es que no lo sé. Reconozco que ni la conocía ni he seguido nunca su programa o leído sus libros o entrevistas. Desde luego, los medios americanos le han dedicado bastante tiempo esta semana a su historia. Desde mi punto de vista europeo, me parece todo una exageración. Hasta el propio ex presidente Jimmy Carter -amigo de Deen y nacido en Georgia como ella- ha pedido que se le perdone y cree que se le ha castigado de una forma demasiado severa. Veremos.