baño de obama

Refresca, relaja, reconforta y hasta seguro hace olvidar por un rato el estrés y los problemas. No hay más que ver la foto. Las olas y el paisaje de Hawai deben causarle este efecto. Por algo es su destino favorito y el de su familia para las vacaciones de Navidad. Y le compensa a pesar de las nueve horas de vuelo que separan Honolulú y Washington DC. A  pesar de  que ha tenido que ir y volver cuatro veces en ocho días y de lo que cuesta mover el Air Force One…

Air Force One

La hora de vuelo del avión del presidente de Estados Unidos sale a 180 mil dólares cuando hablamos del Boeing 747, el  más grande de la flota Air Force One. Michelle y las niñas llevan 15 días en Hawai. Primero se fueron todos juntos y luego él ha tenido que venir y volverse a ir. Así que sólo en traslados, esta vez va por más de 4 millones.  Unas cifras que suelen aparecen por estas fechas y que algunos aprovechan como excusa perfecta para acusarles de derroche mientras la economía estadounidense no pasa precisamente por un momento boyante.

En tiempos además, donde el país ha estado pendiente de caer en el famoso “fiscal cliff” o precipicio fiscal, que hubiera supuesto una subida de impuestos generalizada a todos los contribuyentes y draconianos recortes en los presupuestos si no se hubiera llegado a un acuerdo de “last minute”.

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Michelle comentó este año que Barack y ella no se hacían regalos de Navidad porque bastante era ya estar en Hawai. No es para menos teniendo en cuenta lo que cuesta y todo el operativo que se mueve alrededor de las vacaciones de la “First Family”, sean los Obama o sean otros. Aunque los críticos siguen diciendo que si pasaran las vacaciones en Camp David, por ejemplo, o en un sitio más cerca de DC, el coste sería otro.

Kailua

El “Hawaii Reporter” le ha dedicado un buen reportaje a este asunto, desmenuzando con detalle los gastos que generan estas vacaciones al erario público. Y el trastorno que para muchos supone la presencia de la familia presidencial. Como es de esperar, tratándose de quienes se tratan, desde días antes de que aterricen hasta que se van, se ponen en marcha una serie de restricciones, medidas de seguridad y de vigilancia que transforman el paisaje y la vida de una isla acostumbrada a otro ritmo.

La tranquila localidad de Kailua se ve desbordada por la presencia de agentes del servicio secreto, fuerzas especiales, policía y guardacostas que vigilan por tierra, mar y aire, cierran carreteras, canales y vías de paso para que los Obama disfruten de su descanso. La caravana del presidente mueve más de 22 vehículos, incluida una ambulancia.

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Cuentan las crónicas locales que muchos están encantados de recibir al presidente y a su familia. A otros, en cambio, les supone un auténtico fastidio porque se quedan sin disfrutar de las playas que más les gustan,  ni pueden practicar surf en las mejores olas o navegar por su costa favorita. Y ellos también están allí de vacaciones en Hawai. Seguridad obliga. Y el presidente es el presidente.

Los Obama pagan la casa donde residen en la isla. El resto corre a cuenta del contribuyente. Todos los dispositivos, las casas, los hoteles donde se alojan el séquito y la seguridad, sus coches, sus movimientos…De los gastos que se conocen, salen quince días de vacaciones presidenciales a más de 7 millones de dólares este año. Pero hay otras partidas de las que no se dan cifras y también suman. Haciendo cálculos, los que han trabajado en averiguarlo, sostienen que las vacaciones de la primera familia en Hawai superan de largo los 20 millones desde 2009.

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¿Mucho? ¿Tampoco es tanto para quien tiene tanta responsabilidad y además sigue trabajando desde su lugar de vacaciones? ¿Se lo merece el presidente de Estados Unidos? ¿Cuánto se gastaron otros? Un tema para la demagogia y el debate. La Casa Blanca no entra ni aclara dudas. Cuando se le ha preguntado al respecto, se limita a decir que los gastos van en la línea de anteriores administraciones.

Así que un año más, los Obama han disfrutado de unas vacaciones a las que no quiren renunciar porque quieren seguir con su tradición familiar. Supongo que como todos.

Y mientras, Washington se prepara para el “Inauguration Day”, la segunda y última toma de posesión del 44 presidente de los Estados Unidos.  Será el 21 de este mes de  enero.

PD: La foto del chapuzón es de Pete Souza, el fotógrafo oficial de la Casa Blanca. Echad un vistazo a este link. Quiero un fotógrafo así…!