“Quien tenga deudas que las pague. No haberse endeudado”. La frase es legítima y probablemente compartida por muchos ciudadanos envueltos en los acalorados debates acerca de la nueva normativa de los desahucios. No es su contenido lo que ha provocado la indignación de propios y extraños sino la identidad de quien la pronuncia.

Ni un banquero, ni un político de derechas, ni un ultraliberal en lo económico. La propiedad intelectual de esta “lindeza” es de una ex ministra socialista especialista en ocurrencias. La misma que se inventó un fracasado plan de viviendas para jóvenes con la infame publicidad de las “Keli Finder” o cómo reirse en zapatillas del sueño frustrado de la mayoría de los jóvenes.

María Antonia Trujillo fue consejera de presidencia del Gobierno extremeño y ministra del “zapaterismo” en los años de la ceguera política donde se miraba para otro lado cuando alguien sugería que España ya estaba en crisis. Los años de una borrachera del despilfarro que , a la vista está, ha hecho estragos en más de un asistente al “guateque”. Los años en los que España estaba en manos de los Zapatero, Bibiana, Calvo y compañía. ¿Dónde has dejado tu alma socialista?, preguntaba Elena Valenciano a María Antonia Trujillo. En el camino, Elena, en el camino.

MESÍAS EN SUIZA

 

El Mesías catalán lo está pasando mal. Muy mal. Su sueño independentista no contaba con la investigación policial que destaparía, de ser cierta, el mayor escándalo de corrupción de la historia de España. El hombre de la eterna huida hacia adelante, el que lleva a la fractura social al pueblo al que dice querer redimir sería, de confirmarse la investigación, uno de los tipos más corruptos de la Europa en la que aspira a entrar como presidente de un Estado independiente. Mas y la familia Pujol habrían amasado una inmensa fortuna a cuenta de las comisiones que CIU cobraba cada vez que adjudicaba alguna obra. La sociedad Pujol&Mas se llevaba una parte relevante del 4% del “sablazo” que sufrían los empresarios. El dinero no iba a cuentas corrientes de entidades de su amada Catalunya. No. Se encaminaba a los paraísos fiscales de la admirada Suiza.

Cuenta el informe policial que el “rey” Pujol y sus cachorros que aspiran a heredar el botín se han llevado 137 millones de euros. ¡137 millones de euros!. Cifras que convierten en irrisorias las manejadas por los Roldán y compañía en los peores momentos de la corrupción española. Dicen Mas y los hombres de su equipo que la información es falsa y que están dispuestos a presentar una querella contra el medio que la difundió. Ya tardan. Cada día, cada hora, cada minuto que pasa sin acciones judiciales incrementa la sospecha de que lo publicado es cierto. Y no basta con anunciar querellas. Hay que presentarlas.

En cualquier país del mundo estas acusaciones acabarían con la carrera política del más pintado. Pero ojo, hablamos de Catalunya y aunque a algunos no les guste Catalunya, como España, también es diferente. Es probable que la entrada de la corrupción en la campaña catalana no cambie el resultado electoral pero al menos nos quedará el consuelo de que Artur Mas lo tenga más difícil a la hora de utilizar la cansina cantinela del “España nos roba”. Siempre habrá alguien que diga que quienes roban son otros. ¿Verdad señor Mas? ¿Verdad señor Pujol?

LA BATALLA DE MADRID

 

El fuego cruzado por el sillón de la alcaldía madrileña no entiende de amigos, ni de lealtades políticas. Las hostilidades han comenzado para desgracia de una alcaldesa que se va a desangrar en la batalla. Ana Botella necesitaba una Legislatura plácida para tener opciones de renovar su mandato. La tragedia del Madrid Arena y su torpeza a la hora de mediar en la batalla por el poder en el PP madrileño pueden ser  su tumba. Sufre una emboscada donde no hay  escapatoria. De un lado Esperanza Aguirre y su inacabable ambición política que ansía  ahora el bastón de mando de la capital.El último capricho de doña Esperanza. De otro, los “marianistas” que ven la opción de quitarse de en medio a la esposa  de José María Aznar. La apuesta de Mariano Rajoy, hoy por hoy, es la Delegada del Gobierno en Madrid. El duelo Aguirre-Cifuentes promete. Dos formas de hacer política. Dos formas de ver la vida. Cuesta imaginar a Ana Botella peleando por ser candidata. Bastante tiene con intentar evitar que la salpique la investigación judicial del caso Madrid Arena. Más que nada, alcaldesa, porque la dimisión de Pedro Calvo además de prematura en una estrategia política de contención parece insuficiente.