¿Qué tienen en común Keira Knightley, Liv Tyler o Julia Roberts con estos pequeños?

Pues es una cuestión de pasos. La semana pasada terminaba mi post, (que veo que no tuvo mucho éxito) hablando de una firma de zapatos que se llama TOMS. Esta marca me tiene impresionada, por su diseño, por su calidad, por su precio… pero mucho mucho mucho más, por su forma de nacer: para hacer el bien.

El creador de estos maravillosos zapatos se llama Blake Mycoskie. A este texano de Arlington, le encantaba viajar y en una de sus aventuras topó en Argentina con la pobreza de cara, muchos rostros de niños con tan poco…que iban descalzos.
Esto impresionó mucho a Blake y decidió que tenía que hacer algo. Cuando regresó a California creó TOMS Shoes bajo el lema “One for One”. Su creación tiene una única premisa: por cada zapato que vende, TOMS dona un par de zapatos nuevos a un niño necesitado. En honor al país que removió su conciencia e hizo cambiar su vida, el calzado está basado en la alpargata argentina.
Igual os preguntáis el porqué de zapatos, y no comida, agua potable o material escolar… pues porque los zapatos son una manera segura de proteger a los niños de infecciones y enfermedades derivadas de andar descalzos que causan síntomas físicos, pero también crean un potencial deterioro cognitivo en el pequeño. Así que Blake se metió a zapatero.


Los que trabajamos en esto de los “trapos” y que los adoramos, sabemos que está muy “de moda” que las firmas, muchas de ellas grandes grandes, hagan cositas solidarias. Mi email recibe cientos de notas de prensa con casas de joyas, zapatos, ropa, que donan una parte de la venta de algunos de sus productos a una o varias ONG. Para mi, el problema es la cantidad que donan. Cuando entró en el comunicado de prensa y empiezo a leer en letra tamaño 20 que tal casa se vuelve solidaria, por tal proyecto, porque los pobres, los niños… me emociono. Pero mi ánimo se viene abajo cuando leo en la letra tamaño 4 que el porcentaje que donan de la venta es el 0,000000000001%.


Por eso me gusta TOMS, porque tú compras unos zapatos, y ellos le entregan uno a un niño. Pero su compromiso va a más, ellos te aseguran que, como los peques crecen tan rápido, y el calzado que le han dado por tu compra en nada se le queda chiquitín, ¡¡¡le renovarán a ese crío sus zapatos cada seis meses de por vida!!! y ahora si que me emociono.


Lo malo de estas cosas es que los diseños no suelen ir acompañando a la solidaridad… pues no, los TOMS son preciosos, de mujer y de hombre, también tienen de niño. El otro día conocí la nueva colección de primavera verano 2012 y me los pondría todossssss. Pero es que además fui corriendo a comprarles un par a mi marido, no se puede estar más guapo en verano que con un vaquero y unas TOMS, y otras para mi peque. Os invitó a que estas Navidades compréis un regalo solidario de verdad, que sepáis que al calzar unas TOMS un peque del mundo, que no ha tenido la suerte de nuestros hijos, va al colegio con los pies protegidos de por vida.


Os diré que TOMS ya lleva 1.000.000 de zapatos vendidos y por lo tanto, 1.000.000 de zapatos entregados a 1.000.000 de niños de Argentina, Perú, Etiopía y Suráfrica. Y yo, me pongo mis TOMS y las miro, y me imagino al peque, de algún lugar del mundo, que mira las suyas a la vez que yo y me siento como eso: un niño con zapatos nuevos.

TOMS: 966 691 348. www.toms.com Precio: desde 50 €. Se venden en Internet y en EL Corte Inglés.

P.D.; Por cierto que en breve empiezan a hacer lo mismo con gafas.