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Alguna responsabilidad tendrá Alfredo Pérez Rubalcaba, por acción u omisión, en el espectáculo circense protagonizado por un Partido Socialista que corteja la debacle con un empeño digno de una causa más noble. Pactan en Galicia con el BNG y con Izquierda Unida en  Andalucía. Votan con Bildu en Guipúzcoa y contra el PP en Álava. Defienden la abstención en el debate del soberanismo catalán y soportan estoicos como su especialista en cosechar derrotas electorales, Tomás Gómez, da lecciones de la nada e intenta mover la silla al  hombre que debe olvidarse de montar un circo porque los enanos se convertirían en gigantes en un suspiro. El PSOE se ha convertido en una banda sin liderazgo, sin proyecto y eso es muy malo y tremendamente negativo para España. Que el Partido llamado a ser alternativa de Gobierno ande como un pollo descabezado es una pésima noticia en tiempos de zozobra e incertidumbre. Urge un Partido Socialista fuerte y cohesionado desde la coherencia para frenar las tentaciones absolutistas de un PP que se queda sin rival e impone su apisonadora desoyendo, sobrado de soberbia, el clamor popular callejero.

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A Rubalcaba y a los suyos se les acaba el tiempo y se les agota el crédito. Urge una reacción rápida si no quieren verse sobrepasados por la suma de los votos de UPyD e Izquierda Unida. Abonan los socialistas la fragmentación del voto de izquierdas incapaces de rentabilizar el descontento popular para jolgorio de los gobernantes que, pese a la crisis, pese a la recesión, van camino de convertir en eterno su paso por el poder.

OTRO QUE TAL BAILA

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Cometió un error propio de un becario cuando apostó por internacionalizar el “conflicto” catalán. Pensó el “mesías ” de CiU que en el resto de Europa habría bofetadas para postularse abiertamente a favor de la causa independentista . Asombran  la ingenuidad y torpeza que retratan la mediocridad de un tipo que ni supo medir las consecuencias de su desafío, ni sabe ahora calcular el coste político del pacto con Esquerra Republicana de Catalunya. Que Artur Mas haya optado por el suicidio político es grave. Que nadie en su entorno, ni un solo colaborador, le haya advertido del riesgo de caer en un soberano ridículo es simplemente trágico. Creen los independentistas que España podría llegar a vetar la hipotética entrada en la Unión Europea de una eventual  Catalunya independiente. Andan muy despistados. No será   necesario porque antes que Madrid lo harán Alemania, Francia, Italia, Reino Unido o cualquiera de los Estados que por encima de todo creen en la seguridad jurídica . ¿Alguien con dos dedos de frente puede pensar que la UE aceptaría como socio a quien no respeta las reglas? ¿Alguien en su sano juicio cree que hay algún país serio que pueda asumir como aliado a quien se salta las leyes? . Evidentemente no. Mas camina al vacío empujado por el Partido que le ha aupado al poder y que  seguramente rentabilizará, en términos electorales, el mayor ridículo político que se recuerda en varias décadas. El pobre se echa en brazos de una izquierda independentista que impone su criterio y programa y aguanta la carcajada como puede. Desencajado, perdido y desnortado, a Mas sólo le falta que los únicos países que bendigan su cruzada sean Venezuela, Cuba, Bolivia y Argentina. Lo justo para CiU. Otro circo plagado de enanos que crecen.