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Si el cuaderno azul de Bárcenas existe, si su letra como parece es la suya, el conocido como “Luis el cabrón” estaría enseñando la puerta de salida al actual Gobierno. De confirmase el cobro de sobresueldos en la cúpula del PP, la única opción de Mariano Rajoy es su dimisión irrevocable .  La única alternativa digna para los populares sería  dejar el Gobierno,  de forma interina , a una de las pocas personas que parece esta limpia en la actual cúpula del PP. La vicepresidenta Soraya debería asumir el poder  y forzar un Congreso extraordinario para hacerse con el control  del Partido. O al menos intentarlo frente a Esperanza Aguirre y sus acólitos. Sólo la refundación total del PP le salvaría de la autodestrucción.

“Es falso”, asegura Rajoy.  “Es falso”, repite. “Nunca he recibido o repartido dinero negro”.  Nueve palabras que en circunstancias normales bastarían para despejar dudas  y tranquilizar  a la ciudadanía.  Ocurre que llegan tarde.  Muy tarde. La demora de tres días en dar la cara sólo ha alimentado las sospechas de quienes no creen al presidente del Gobierno. 

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La aparición en público en una comparecencia donde prohibió las preguntas de los periodistas fue un inmenso error de cálculo salvo que la contundente negativa de Mariano Rajoy sea menos tajante de lo que aparenta. Y desde luego no ayudan las palabras de aliento, el respaldo, a una ministra que aparece en la investigación policial como beneficiaria de regalos y cohechos de la trama Gürtel.  Ya tarda Ana Mato en sentenciar que lo de lo billetes del AVE, los vuelos con la asistenta, los bolsos de lujo y los 3.000 euros en confetis “es falso”.  Debe decirlo por su bien y por el de Mariano Rajoy. 

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Moncloa lo niega.  Cospedal también. Acebes,  Arenas, Rato, Cascos siguen el mismo camino. ¿Es suficiente? Lo dudo. La publicación de las cuentas secretas de Bárcenas en el diario “El País” requiere algo más que una negativa de “tapadillo”. Los papeles del extesorero recogen  importantes pagos a la cúpula del PP durante veinte años. Lo adelantó “El Mundo” y el diario de Prisa ha ido más lejos al dar nombres y apellidos. En ese listado amarillento y de apariencia cutre aparecen también nombres de exministros como Pilar del Castillo, Federico Trillo, Mayor Oreja  o Ana Palacio. También importantes empresarios que habrían pagado relevantes cantidades de dinero al Partido. ¿A cambio de qué? Cuesta creer que a cambio de nada. Es evidente que los citados, con la ley en la mano, no están obligados a probar su inocencia del mismo modo que es deseable que den la cara para despejan cualquier atisbo de duda. Si el dinero es legal estará recogido en sus declaraciones de la renta. La transparencia , en este caso, es el mejor aval para evitar una crisis política y de Gobierno de incalculables consecuencias. Si el “cuaderno azul” de Bárcenas existe , el escenario de un anticipo electoral y de una refundación del  PP sería tan probable como deseable. Esperanza Aguirre ya se frota las manos con un José Maria Aznar mirando tras la cortina. Curioso, el nombre del hombre que lideró el Partido durante cerca de quince años no aparece mencionado en la lista de Bárcenas. ¿por qué será? 

 

EL OTRO CUADERNO AZUL 

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El futuro de España está hoy en manos de tres personas. Una muy popular y dos anónimas hasta hace muy pocas semanas. El futuro del país, la estabilidad institucional, depende del Rey Don Juan Carlos y de dos tipos sin escrúpulos capaces de dinamitar la convivencia con sus bombas de relojería en forma de papeles. Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, y Diego Torres, ex socio de Urdangarin, han lanzado algo más que señales tibias de lo que son capaces de hacer para salvarse . Están dispuestos a llevarse por delante al Gobierno de la Nación y a la Institución más respetada por la mayoría de ciudadanos. Morirán matando. Bien lo saben en Zarzuela. Allá donde el ventilador de la basura ha comenzado a salpicar.  

 

EN MANOS DEL REY

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Ocurre sólo de vez en cuando. Hay veces en que la decisión más difícil es la mejor. Mejor para todos. Para él, para su familia, para su país. El Rey de España está ante la gran disyuntiva de su vida. Ante el momento más importante de su reinado. A sus 75 años y con un hijo de 45 puede  seguir la estela de la Corona holandesa  y abdicar. Un gesto generoso  para dejar la institución en manos de las nuevas generaciones encarnadas por un Príncipe muy preparado. La abdicación, después de una hoja de servicios notable, supondría aire fresco para un país amenazado por una inmensa crisis. La renuncia del Rey Juan Carlos, lejos de suponer  un problema para España, podría  tener un efecto balsámico para una institución contagiada del pesimismo y la pesadumbre de todo un país. Don Juan Carlos se iría cuando todavía le queda algo de crédito pese al desgaste provocado por sus problemas de familia, excursiones y escarceos retratados en el histórico “lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Dejar la Corona en manos de su hijo sería, más allá de un gesto generoso, un acto de responsabilidad y respeto a su patria. Muchos saben que el  Monarca está a tiempo de salir con dignidad.  Ahora falta saber si Don Juan Carlos vive en la realidad o si por el contrario es rehén de un Palacio alejado de su pueblo.